Del puente de Limpias

Que en Cantabria la destrucción del patrimonio no se castiga es más que evidente. Sobran los ejemplos: Palacio de Pronillo (Santander), varias de las actuaciones de “rehabilitación” en el monte Buciero (Santoña), etc.

La Casona de Don Juan Cosme de Albo y el puente destruído (imagen de Limpias21, en http://www.flickr.com)

Pero ahora es que encima se premia la destrucción de nuestro patrimonio, porque no hay que olvidar que es de todos los cántabros, es nuestra herencia y tenemos derecho a ella. Un ejemplo de como se premia a los que destruyen el patrimonio lo tenemos en Limpias (El Diario Montañés, 6 de Agosto de 2011), donde un constructor demolió en Septiembre de 2010 el puente de acceso a la Casona de Juan Cosme de Albo (s. XVIII), que salvaba el arroyo Borrico. Dicho constructor había edificado un bloque de pisos justo enfrente y el puente debía de molestarle. Así que, sin el permiso pertinente de la Confederación Hidrográfica del Cantábrico, lo derribó.

Lo lógico sería pensar que ese señor tuviera que reconstruir el puente tal y como estaba (como así quiso en principio el Ayuntamiento de Limpias), aparte de la multa y su procesamiento judicial por destrucción del patrimonio. Pues no. Una vez derribado, la Confederación Hidrográfica no da permiso para que se reconstruya el puente como estaba originalmente, sino que aprovechando la circunstancia hay que ensanchar el cauce y agrandar el puente para evitar el riesgo de inundaciones.

Seguro que si recorremos los ríos y arroyos de Cantabria encontramos innumerables actuaciones urbanísticas modernas sin valor alguno que supongan un aumento del riesgo de inundaciones y sobre las que no se actúa; sin embargo un puentecillo del s.XVIII sí es prescindible. El resultado: adiós al puente. Se hará uno nuevo más alto, más largo, más seguro, y que será una mierda, con perdón. O sin él. Gracias a la Confederación, al constructor y a todas las administraciones responsables. Por cierto, que mediante esta actuación se legaliza de paso la urbanización recién construída, que era ilegal. Así se premia la destrucción.

Cualquier día echan abajo las ermitas rupestres de Campoo y con la excusa de que no cumplen con los requisitos mínimos de seguridad del s.XXI, hacen pisos.

¡Hasta la regolvía!

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Acerca de El Pasiego

Sólo un cántabro preocupado por su tierra...
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