Octubre

Una vez más ha llegado Octubre. Ha pasado el verano, y tras el (supuesto) sol y calor propios de esa estación, llega la otoñada con sus temperaturas más frescas que las de los meses anteriores. Casi siempre.

Diferentes uniformes de la Guardia de Asalto (imagen obtenida en el blog http://memoriasdelaguerracivil.blogspot.com)

Porque hay veces que el comienzo del otoño resulta muy caliente, mucho más de lo normal, bien en su faceta meteorológica (¿qué más vamos a decir de este otoño de 2011?) o en la social, como el otoño de 1934.

En estos días, hace 77 años y aunque con menor intensidad que en Asturias o Cataluña, Cantabria vivía en plena efervescencia revolucionaria. El caldo de cultivo estaba preparado con diversos ingredientes: la izquierda había perdido las últimas elecciones y gobernaba el Partido Republicano Radical Socialista (PRRS), de derechas. Este gobierno había paralizado las reformas sociales del anterior gobierno, y en los últimos días había decidido dar entrada al gobierno a varios miembros de la CEDA, el partido con mayor representación parlamentaria y que, digamos, estaba muy a la derecha.

Ante esto, el PSOE, o al menos su ala más radical, decide pasar a la acción para impedirlo, planeando una huelga y acciones revolucionarias en toda España. La huelga comienza el día 5 en Madrid y no cuenta con el apoyo anarquista (FAICNT) en ningún lugar, salvo en Asturias (donde además es apoyada por los comunistas, de escaso número). En el País Vasco los nacionalistas tampoco se suman a la acción de la UGT, mientras que en Cataluña ERC lidera una insurrección nacionalista.

En Cantabria el día 5 comienza la huelga; a las 3 de la tarde los comercios de Santander están cerrados, y a las 5 comienzan la huelga los obreros industriales de la cuenca del Besaya, a los que poco después se suman los empleados de la hostelería y el comercio. En Camargo también paran los obreros de las fábricas. Los primeros incidentes del día se producen en Nueva Montaña-Quijano y en Castro Urdiales, donde se asaltan varias casas de Ontón y se desarma a los guardias de las minas.

El día 6 se suman a la huelga los obreros de Reinosa, y se suceden los choques e incidentes, especialmente en la zona de Torrelavega. En Sierrapando se quema la iglesia, se cortan las comunicaciones telefónicas y se vuela el transformador. También se vuelan el puente de Cohicillos, la conducción de aguas a Campuzano y la iglesia de Mercadal. En Torrelavega se inicia el asalto al Ayuntamiento, se intenta cortar el ferrocarril Santander-Torrelavega y quema la iglesia parroquial. Hay enfrentamientos con las fuerzas del orden en Viérnoles. En Barreda y en Cartes se cortan las carreteras, enfrentándose los huelguistas a la Guardia de Asalto. La mayor parte de la Guardia Civil de Torrelavega ha salida a sofocar incidentes a Corrales, y los restantes efectúan disparos al aire para controlar a los huelguistas. De esa forma hieren a una joven que observaba desde un balcón. Además, un obrero de la Granja Poch se convierte en la primera víctima mortal.

Por la tarde comienza el uso del ejército en la región, llegando a Torrelavega soldados del acuartelamiento de Santoña, que declaran el Estado de Guerra. Más tarde llegarían hasta dos compañías de infantería desde Burgos, que se instalarían en Reinosa. Por la noche se produce en Torres la primera muerte entre las fuerzas represivas, al ser tiroteada una furgoneta en la que patrullaban guardias civiles de Potes y Renedo y varios falangistas: muere un falangista, siendo heridos dos falangistas más y dos guardias.

En Las Rozas de Valdearroyo se vuelan varios puentes y se corta la línea férrea.

El día 8 se suman a la huelga los trabajadores de las minas de Camargo. El día 11 la Guardia Civil mata al alcalde socialista de Polanco, que huía para evitar su detención.

Ya el día 16 finaliza la huelga y los oncidentes en la mayor parte de Cantabria, reincorporándose al trabajo la mayoría de trabajadores. En Torrelavega no se vuelve a la normalidad hasta dos días más tarde, el 18 de Octubre, después de 13 días de huelga y enfrentamientos.

El saldo final es de once muertos y una treintena de heridos en la región. Los enfrentamientos y choques entre huelguistas y fuerzas de seguridad se centraron sobre todo en Torrelavega, Santander, Valle de Buelna, Reinosa, Las Rozas de Valdearroyo, Piélagos, Astillero, Villaescusa y Castro Urdiales.

La represión posterior se tradujo en Consejos de Guerra y penas de hasta veinte años de cárcel, donde morirían varios presos; la disolución de los ayuntamientos izquierdistas; el despido de huelguistas. Como consecuencia del elevado número de presos, el buque Alfonso Pérez se convirtió por primera vez en prisión; no sería la última. Y el legado de odios y la fractura social también se cobraría su factura apenas dos años más tarde.

Fuentes: wikipedia y la Gran Enciclopedia de Cantabria.

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Sólo un cántabro preocupado por su tierra...
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