De mala leche

En los dos últimos días han aparecido en prensa, primero en la regional (El Diario Montañés, 2 de Septiembre de 2012) y luego en la estatal (El País, 3 de Septiembre de 2012) sendas noticias referidas a la crisis en el sector ganadero.

La crisis de la ganadería en Cantabria no es algo nuevo, no hay más que tirar de hemeroteca para ver noticias similares desde los años 80 y muy posiblemente en décadas anteriores. Una de las claves habría que buscarla en el acceso de España a la Comunidad Económica Europea (la actual Unión Europea), que impuso las famosas cuotas lecheras. No se si con anterioridad ya ocurría, pero lo cierto es que en la actualidad, con dichas cuotas, España es deficitaria en leche, es decir, que necesita importar leche para cubrir la demanda interna: claramente el sector lácteo perdió con la entrada en la CEE.

La última crisis ganadera proviene según El Diario Montañés del descenso del precio que se paga a los productores por la leche en Cantabria (un 10% menos desde Enero de 2012, hasta una media de 27 céntimos de euro por litro) junto al aumento de los costes de producción (básicamente el aumento de precio de los piensos). El País también resalta el aumento de precio de los piensos como uno de los problemas que ha desatado esta crisis.

El diario madrileño señala además como causas la imposibilidad que tienen los ganaderos de repercutir el aumento de sus costos en el precio de venta de la leche a las empresas lácteas (vamos, que las empresas lácteas son quienes fijan los precios a los que compran la leche, y no los ganaderos); la venta de leche en los supermercados a través de marcas blancas (más baratas); y la importación de leche barata de otros países europeos (como Francia o Alemania).

En medio de la crisis económica general hay pocas posibilidades para solucionar esta crisis, por varias razones:

  1. En general, las empresas lácteas no van a decidir voluntariamente comprar la leche a los ganaderos a mayor precio, ya que tienen acceso a leche extranjera más barata (al parecer Mercadona puede llegar a ser una excepción, aunque el aumento de precio que plantea es de un irrisorio céntimo y medio por litro).
  2. Los ganaderos no tienen gran poder de movilización en Cantabria (según El Diario Montañés unas 1600 personas se dedican a la ganadería, comparados con los casi 3000 de hace diez años, y más aún cuanto más nos remontamos en el tiempo).
  3. El gobierno no dispone de los recursos (ni seguramente la voluntad) para ayudar al sector, habiendo sido rescatado por la UE.
  4. Los consumidores, en medio de una crisis económica como la actual, tratan de ahorrar todo lo que pueden, buscando productos más baratos.

Difícil futuro tiene el sector en estos momentos. Sin duda veremos como en los próximos años sigue bajando el número de ganaderos: ¿cuántos de esos 1600 quedarán dentro de diez años?

¡Hasta la regolvía!

NOTA: uno de los comentarios a la noticia en El País apuntaba a que la leche francesa o alemana es más barata por proceder de ganaderías alimentadas con productos transgénicos; quizá haya que recordar que por los puertos como el de Santander entra soja transgénica de EEUU para alimentar a la cabaña ganadera española. En todos los sitios cuecen habas.

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Acerca de El Pasiego

Sólo un cántabro preocupado por su tierra...
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