De los Jardines de Pereda

Destacaba ayer la prensa la presentación del proyecto para los Jardines de Pereda, lugar emblemático de la capital de Cantabria (Alerta, 26-3-13). El titular de la noticia señala dos puntos principales: la unión de pasado y futuro, y la de la ciudad con la bahía.

Maqueta del proyecto de los nuevos Jardines de Pereda (imagen obtenida del diario Alerta)

Maqueta del proyecto de los nuevos Jardines de Pereda (imagen obtenida del diario Alerta)

Viendo la imagen que acompañaba la noticia, la de una maqueta expuesta en el Palacio de Congresos y Exposiciones, se ve claramente que la segunda proposición, la de unir la ciudad con la bahía, no se va a cumplir en absoluto. Lo impide el mastodóntico edificio del Centro Botín, que actúa como una muralla impidiendo la supuesta unión ciudad-bahía, no ya sólo físicamente, sino visualmente también.

En cuanto a la unión pasado-futuro, el autor del proyecto destaca la vocación de permanecer los próximos cien años. Supongo que el hombre no sabe cómo las gastan los regidores santanderinos en cuanto a la conservación de patrimonio…

Como guiño al pasado se señala la reutilización de algunas de las farolas actuales de diseño clásico (no se dice cuantas). Por la maqueta se deduce que, lógicamente, el monumento a Pereda se mantendrá (se le ve en el centro de la imagen), así como el Templete de Música (también visible). El resto de elementos tradicionales (monumento a Concha Espina, estanque, fuente de Los Meones…) supongo que se conservan en sus emplazamientos actuales, pero sólo es una suposición.

El cambio más destacado en los jardines es la ampliación como consecuencia del soterramiento del tráfico que circula entre los actuales jardines y el puerto. Esta obra permitirá la duplicación de la superficie de los jardines. ¿Cómo repercutirá esto en ellos? Se duplicarán las zonas estanciales, y se triplicará la masa vegetal. Sin embargo, al final de la noticia se asegura que los jardines van a pasar de albergar 210 árboles a 218. Es decir, ocho árboles más. Parece bastante lejos del triple. Sólo cabe pensar que para alcanzar esa multiplicación por tres de la masa vegetal el resto será césped, parterres con flores y setos. Evidentemente no se van a plantar 420 árboles más, pero ocho creo que es ridículo. Me parece una gran oportunidad perdida, o una tomadura de pelo. O las dos cosas.

En resumen, creo que lo único bueno que iba a salir del atentado mayúsculo a la bahía y a la ciudad de Santander que supone el Centro del Banco de Santander, es decir, el soterramiento del tráfico y ampliación de los jardines, se va a tirar por el retrete. A mayor gloria de Emilio Botín.

¡Hasta la regolvía!

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Acerca de El Pasiego

Sólo un cántabro preocupado por su tierra...
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